Esta Persona la quiero para mi equipo

Seguramente, si habéis pasado unos días en Londres, conoceréis la tienda de juguetes “Hamleys“, situada en pleno corazón de la comercial “Regent Street”. Nada más, y nada menos, que 5 plantas de un edificio entero dedicado a los niñ@s, y para los no tan niños.

Al entrar en la tienda percibes algo distinto a lo normal en una tienda de juguetes. Un chico “disparando” agua a los clientes, éstos a su vez respondiendo con otras pistolitas preparadas para la ocasión, otra jugando con un disco volador y haciendo que todos probemos la experiencia de lanzar el disco a 5 metros chocando con otras personas. Sin darnos cuenta estábamos todos jugando y divirtiendonos en familia.

En otras zonas nos encontramos con “stands” de juegos mucho mas tranquilos, de jugar con texturas, pegatinas, colores, etc, y aquí es donde empiezan las diferencias entre vendedores. En este caso, mi experiencia de 2 de ellas que trabajan en el mismo sitio, mismos jefes, misma formación de producto y de técnicas de venta, misma exposición, juegos plásticos muy parecidos, abiertos y dispuestos para probar, divertidos, pero SÓLO UNA DIFERENCIA: ELLAS y su ACTITUD.

En el Primer caso era un juego donde unos lápices podían pintar directamente en el color que era o cuando se combinaban entre ellos cambiaban de color de forma espectacular, imaginaros la cara del niño. Además, con un dispositivo, se podía soplar a través del lápiz, eran pigmentos en polvo y pintar difuminado como si fuera un spray.

En el Segundo, unas láminas con pegatinas que al quitarlas dejaban al descubierto un material pegajoso en el cual se podían estampar colores metálicos variados quedando un avión, por ejemplo, con distintos colores en ventanillas, alas, etc. Hasta aquí 2 productos con la parecida capacidad de impacto para un niño de 5 años.

Primer Caso:
Ning
ún contacto visual con El Niño ni con nosotros, no lo ofreció a probar, siguió una “retaila” de como se usaba, rápida, sin pausas, sin lenguaje no verbal ni interacción alguna.

Consecuencia? NO COMPRA.

Segundo Caso:
-Presentación a los padres y al niño: “Hola me llamo Sophie”

-Contacto visual y verbal con El Niño “Hola! Como te llamas?”

-Sin presentar el producto, lo enseña al niño y deja que El Niño lo toque, estropee, lo arrugue y a partir de ahí le enseña a utilizarlo: quitar la parte de la pegatina elegida por mi hijo, coger la lámina de colores, también elegida por el.

-Una vez experimentado

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el juguete nos lo explica a los padres, dejando previamente a mi hijo con otra figurita que se pod

ía pegar en la ropa tipo “pin”, nos dice el precio y cómo se pueden comprar desde España los recambios del juego cuando se acaben. Para qué dure más las laminas de colores nos sugiere que las recortemos por la mitad.

-Conexión otra vez con El Niño jugando con el, sencillamente espectacular.

Consecuencia? COMPRA.

En este caso, una clase magistral de técnicas de venta donde el centro era la experiencia del producto dirigida al que mejor iba a disfrutarlo, mi hijo, a partir de ahí el precio, si es razonable, pasa a un segundo plano, al contrario de la primera vendedora que de lejos se veía que estaba vendiendo. Sin embargo en el Segundo casó “SÓLO” estaba argumentando el producto y dejando que la decisión de compra la tuviéramos los padres viendo disfrutar a nuestro hijo de lo lindo A ESTA PERSONA LA QUIERO PARA MI EQUIPO!!!!!!!!

P.D. Me atrevo a apostar que en un test de inteligencia emocional la segunda le daba mil vueltas a la primera